Saltar al contenido
Dra. Virginia Pérez Suárez

Publicado el

Hongos en la piel: por qué la lejía y el vinagre no los curan

Hongos en la piel: qué le hace la lejía, por qué el vinagre no llega al hongo, cómo distinguirlo de un eccema y qué antifúngico lo cura de verdad.

Por Dra. Virginia Pérez Suárez, médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria · Nº colegiada PENDIENTE

Ni la lejía ni el vinagre curan un hongo de la piel. La lejía quema, el vinagre irrita y el hongo sigue donde estaba, dentro de la capa córnea. Lo cura un antifúngico en crema mantenido tres semanas o un mes, y secar bien la zona importa tanto como la crema.

La lógica es difícil de discutir: si un hongo es un ser vivo, algo que mate seres vivos acabará con él. Y la lejía y el vinagre, como casi todos los ingredientes de casa, están ahí a las once de la noche, que es cuando pica el pie.

Las historias que nos llegan se parecen mucho. En una, un barreño con un chorro de lejía cada noche durante una semana y una piel entre los dedos que ya no dejaba calzarse; en otra, vinagre a diario en la ingle. Las contamos mezcladas, sin nombres y con los detalles cambiados.

Qué son los hongos de la piel: tiña, pie de atleta, versicolor y candidiasis

Bajo "hongos" caben cosas distintas. Las más frecuentes son las tiñas, producidas por dermatofitos que se alimentan de la queratina de la capa más superficial. Según dónde acampen reciben un nombre: pie de atleta entre los dedos; tiña del cuerpo, la placa redondeada que crece por el borde y se aclara por el centro; tiña inguinal; y tiña del cuero cabelludo, casi siempre en niños. Se les parecen la pitiriasis versicolor, que deja manchas más claras o más oscuras en el pecho y la espalda, y la candidiasis, la de los pliegues húmedos.

Se contagian por contacto, por el suelo de duchas y vestuarios, por toallas y calzado compartidos y desde una mascota. Vuelven porque el hongo necesita calor y humedad, que es justo lo que hay dentro de una zapatilla cerrada. Van en el mismo cajón que las verrugas y el herpes labial: infecciones que se contagian, se confunden con otras cosas y se tratan a ciegas más de la cuenta.

Lejía en la piel: la quemadura química

La lejía de casa —lavandina o cloro, según dónde se diga— es hipoclorito sódico en torno al 5 %, con un pH de entre 11 y 13. La superficie de una piel sana ronda un pH de 4,7. Poner lo primero sobre lo segundo no es desinfectar: es una quemadura química, más profunda cuanto más concentrada esté y más rato dure.

En una serie de ocho pacientes atendidos por quemaduras con productos de limpieza a base de hipoclorito en manos y antebrazos, todas fueron de segundo grado y dos necesitaron injerto. Eran soluciones más concentradas que la lejía de casa; con menos concentración y contacto repetido aparece una dermatitis irritativa: la piel se enrojece, escuece y se pela.

La lejía no distingue entre el hongo y la piel que lo rodea. Tampoco llega hasta él: el dermatofito vive dentro de la capa córnea y, en el cuero cabelludo, dentro del pelo. Ningún estudio respalda la lejía en una tiña, y sobran los que respaldan los antifúngicos tópicos.

Hay una excepción, y conviene contarla. En la dermatitis atópica que se infecta una y otra vez, un médico puede indicar baños de lejía muy diluida: media taza de lejía en una bañera entera de agua, de cinco a diez minutos. La Academia Americana de Dermatología, que publica esas instrucciones, avisa de que la lejía nunca se aplica directamente sobre la piel. Y un metaanálisis de 2017 vio que esos baños mejoran el eccema, pero no más que bañarse con agua sola. De eso a un barreño con un chorro de lejía hay un mundo, y ninguno de los dos trata un hongo.

Vinagre, bicarbonato, ajo y árbol de té

Los remedios caseros para los hongos son variaciones de lo mismo: algo ácido, algo cáustico o algo que huele fuerte.

El vinagre lleva entre un 4 % y un 8 % de ácido acético: escuece diluido en agua y tapado se comporta como un cáustico. Está publicado el caso de una chica de catorce años que se lo aplicó tres días sobre unos lunares de la nariz, con un apósito encima, y acabó con la piel erosionada. Contra los dermatofitos no hay ensayos en personas.

El bicarbonato llega al mismo sitio por el camino contrario: es alcalino y deja la piel más reactiva. Es el mecanismo por el que el limón y el bicarbonato oscurecen las manchas de la cara en vez de aclararlas. Y del ajo crudo hay publicada una lista larga de quemaduras de segundo grado, muchas por dejarlo tapado toda la noche, como contamos en cómo se quitan las verrugas.

El aceite del árbol de té es el único con algo a su favor. Un gel al 5 % tiene ensayos a favor en el acné leve o moderado; en las tiñas no hay nada equivalente. El aceite puro, además, se oxida con el aire y se vuelve sensibilizante: en una serie de más de dos mil pacientes con pruebas de contacto, el 1,8 % reaccionó a él. En España hay casos descritos, uno en una niña a la que se lo pusieron por un pie de atleta.

Hongo o eccema: por qué importa antes de ponerse nada

Una tiña y un eccema pican, se descaman y en la foto de un móvil se parecen. Se tratan al revés: una pide antifúngico y el otro, muchas veces, corticoide.

Más propio de una tiña Más propio de un eccema
Borde elevado que avanza y descama, centro más limpio Placa de límites difusos, sin anillo
Empieza en un lado: un pie, una ingle Suele ser simétrico y venir de años atrás
Con corticoide mejora unos días y luego se extiende Con corticoide mejora y se mantiene

Ese último renglón esconde la trampa más frecuente. El corticoide apaga el picor y el rojo enseguida, y mientras tanto el hongo crece sin la inflamación que lo frenaba. La placa pierde el borde, deja de descamar y se extiende hasta volverse irreconocible. Se llama tiña incógnito. Al retirar la crema el picor vuelve peor, se vuelve a poner, y lo que empezó del tamaño de una moneda acaba ocupando media ingle.

De ahí una regla práctica: no se pone corticoide sobre algo que nadie ha identificado. Un raspado de escamas al microscopio resuelve la duda, mejor unos días después de dejar las cremas. Con la pasta de dientes y el alcohol en un herpes labial pasa algo parecido: se trata a ciegas lo que nadie ha mirado.

Qué cura los hongos de verdad

Un antifúngico tópico bien usado resuelve la mayoría de las tiñas. La crema para hongos en la piel de la farmacia lleva terbinafina, clotrimazol o ciclopirox, existe también en polvo o en spray, y se aplica con margen más allá del borde de la placa. La AEDV recomienda mantenerla tres semanas e incluso un mes; la piel parece normal antes, y aun así se sigue una o dos semanas más, porque el hongo aguanta en las escamas. Buena parte de las recaídas son un tratamiento dejado a medias; las demás suelen venir de una uña infectada sin tratar o de la fuente del contagio, que sigue ahí.

Lo demás no es espectacular, y en los pies pesa tanto como la crema:

  • Secar bien entre los dedos, con la toalla o con el secador en frío.
  • Calcetines limpios cada día y zapatos que puedan airearse; mejor alternar dos pares.
  • Chanclas en duchas y vestuarios comunes, y ni toallas ni calzado compartidos.

La pitiriasis versicolor va por otro camino: sulfuro de selenio o un antifúngico tópico, y recaídas mientras sigan el calor y el sudor. Las uñas y el cuero cabelludo piden tratamiento oral con receta. El calor y el roce mandan mucho en la piel del cuerpo, y en los pies mandan del todo.

Cuándo consultar

Ve a urgencias el mismo día si tras la lejía o el vinagre aparecen ampollas, la piel se ha abierto o la quemadura ocupa una zona amplia. También si un pie o una pierna se pone rojo, caliente e hinchado y hay fiebre.

Consulta con tu médico sin esperar si tienes diabetes o las defensas bajas y te sale una grieta, una úlcera o una placa en el pie.

Necesitan tratamiento médico las uñas engrosadas o despegadas y cualquier placa del cuero cabelludo con pelo roto o zonas sin pelo, sobre todo en niños. Y conviene revisar si dos semanas de antifúngico no han cambiado nada, si la lesión se extiende o si ya se le puso corticoide encima.

Preguntas frecuentes

¿Los hongos de la piel se contagian?

Sí: por contacto directo, por el suelo de duchas y vestuarios, por toallas y calzado compartidos y desde perros y gatos. Chanclas en los vestuarios, nada compartido y tratar el foco hasta el final.

¿La lejía mata los hongos?

En una superficie dura, sí. Sobre la piel es un cáustico con un pH de entre 11 y 13 y quema antes de llegar a ninguna parte útil, porque el hongo vive dentro de la capa córnea. Los baños de lejía muy diluida son otra cosa: se usan en la dermatitis atópica, los indica un médico y no tienen nada que ver con una tiña.

¿El vinagre sirve para los hongos de los pies?

No hay estudios en personas que lo respalden. Es un ácido, y en la piel reblandecida de entre los dedos irrita, escuece y retrasa el tratamiento que sí quita el picor.

¿Cuánto tardan en irse los hongos de la piel?

El picor suele ceder en unos días, pero el tratamiento se mantiene tres semanas o incluso un mes, y dejarlo antes es una de las causas más frecuentes de recaída. Las manchas de la pitiriasis versicolor tardan semanas o meses en recuperar su color.

¿Cómo sé si es hongo o eccema?

La tiña suele empezar en un lado y avanzar por un borde descamativo; el eccema tiende a ser simétrico y a venir de años atrás. A ojo no se distingue con seguridad, y menos con corticoide encima; un raspado de escamas al microscopio, sí.

El episodio

Este tema se trata también en Skintales Skinfails.

Lejía y vinagre en los hongos de la piel

Fuentes

  1. Academia Española de Dermatología y Venereología — Micosis cutáneas: tinea
  2. NHS — Pie de atleta: tratamiento y cuándo consultar
  3. DermNet — Tiña incógnito: la tiña tratada con corticoides
  4. American Academy of Dermatology — Baño con lejía diluida en el eccema infantil
  5. Journal of Archives in Military Medicine — Quemaduras químicas por hipoclorito sódico: serie de ocho pacientes (2016)
  6. Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology — Quemadura química por vinagre tras un protocolo de internet (2015)

Este artículo es información general con fines divulgativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento por un profesional sanitario. Si tienes un problema en la piel, consulta con tu médico.