Episodio 6 · 11 de octubre de 2026
Lejía y vinagre en los hongos de la piel
El remedio: lejía y vinagre sobre los hongos de los pies y la piel
Un barreño con lejía cada noche para los hongos de los pies, después vinagre, y una piel entre los dedos que ya no dejaba andar. ¿La lejía mata los hongos?
Las historias
Reescritas a partir de lo que nos contáis: varias historias en una, sin nombres y con los detalles cambiados.
El barreño de las once de la noche
Empezó como empiezan casi todas: un picor entre los dedos del pie que no dejaba dormir. Alguien se acordó de que la lejía desinfecta, llenó un barreño con agua templada, le echó un chorro y metió los pies un rato. Al día siguiente parecía picar menos, así que repitió, y al otro también. La primera semana la piel entre los dedos se puso blanca y blanda; la segunda se abrió, ardía en la ducha y no había calcetín que no molestara. El picor, mientras tanto, seguía exactamente donde estaba. Acabó en el centro de salud, andando raro, con una quemadura encima de un hongo y con el tratamiento que sí servía en pausa hasta que la piel cerrase.
Un verano entero con vinagre
Una placa roja en la ingle que aparecía cada julio y se iba en octubre. Alguien decidió que era cosa del sudor y que el vinagre, que seca y desinfecta, la secaría también. Todas las mañanas, después de la ducha, un algodón empapado. Escocía unos segundos y luego venía el alivio, así que parecía que iba funcionando. Lo que hacía la placa, en realidad, era crecer. El borde avanzaba hacia el muslo, la piel de alrededor se quedaba en carne viva con la costura del pantalón y el picor volvía cada noche. En la consulta bastó un raspado de escamas para ponerle nombre. Era una tiña, y el vinagre solo había ido preparando el terreno de alrededor.
El aceite que olía a limpio
Un padre leyó que el aceite de árbol de té es un antifúngico natural y compró un frasco puro en una herboristería. La niña tenía la piel entre los dedos blanca y agrietada de tanta piscina, así que se lo aplicó mañana y noche con un algodón, convencido de haber elegido la opción suave. Al cuarto día los pies estaban rojos; al sexto, hinchados, con ampollitas que subían por el empeine y un picor que no dejaba meter la zapatilla. En urgencias no vieron el hongo por ninguna parte: lo que había era un eccema provocado por el propio aceite. Unas pruebas en la espalda, semanas después, confirmaron que la niña se había vuelto alérgica a él.
Capítulos
- 0:00El barreño de lejía de cada noche
- 1:20Qué es un hongo de la piel, y qué no lo es
- 3:20La lejía: pH 11 a 13 sobre la piel
- 5:40Vinagre, bicarbonato, ajo y árbol de té
- 7:40Hongo o eccema: la trampa del corticoide
- 9:40El botiquín de la abuela
- 10:50Qué cura los hongos, y cuándo consultar
El veredicto
La lejía no cura un hongo: quema todo menos el hongo. La de casa es hipoclorito sódico con un pH de entre 11 y 13, frente al 4,7 de una piel sana; encima de la piel se comporta como lo que es, un cáustico. En una serie de ocho pacientes quemados con productos de limpieza a base de hipoclorito, más concentrados que la lejía de casa, todas las quemaduras fueron de segundo grado y dos necesitaron injerto. El dermatofito vive dentro de la capa córnea, adonde la lejía no llega. El vinagre es la versión ácida del mismo error: entre un 4 % y un 8 % de ácido acético que bajo un apósito erosiona la piel, sin un solo ensayo en personas contra los hongos. Hay una excepción, y conviene contarla: los baños de lejía muy diluida de la dermatitis atópica, media taza en una bañera entera de agua y por indicación médica. Ni siquiera ahí superan al agua sola, y nada de eso trata un hongo. Una tiña la cura un antifúngico tópico mantenido tres semanas o un mes, una o dos semanas más cuando la piel ya parece normal, y secar bien entre los dedos. Antes de eso hace falta saber qué hay: un corticoide en crema apaga el picor y deja crecer el hongo debajo hasta volverlo irreconocible. Eso tiene nombre, tiña incógnito, y es la razón para no ponerle nada a una placa que nadie ha mirado.
Dra. Virginia Pérez Suárez · médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria · Nº colegiada PENDIENTE
Este episodio sale de un remedio de toda la vida: el barreño con agua y un chorro de lejía para los pies que pican, y su primo el vinagre para las ingles. Lo que nos cuentan siempre termina igual, con la piel en carne viva y el hongo donde estaba.
Las historias van mezcladas, sin nombres y con los detalles cambiados. Si probaste algo parecido, cuéntanoslo.
Fuentes
- Academia Española de Dermatología y Venereología — Micosis cutáneas: tinea
- American Academy of Dermatology — Baño con lejía diluida en el eccema infantil
- Journal of Archives in Military Medicine — Quemaduras químicas por hipoclorito sódico: serie de ocho pacientes (2016)
- DermNet — Tiña incógnito: la tiña tratada con corticoides
Ejerzo la medicina de forma privada y ofrezco servicios de medicina estética; quien me escucha debe saberlo. Lo que cuento aquí es información general y no sustituye la consulta con tu médico.