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Dra. Virginia Pérez Suárez

Piel del cuerpo

La piel del cuerpo recibe menos atención y más remedios drásticos que la de la cara — exfoliantes de café y azúcar, cera y azúcar caseros, cremas depilatorias donde no tocan, y toda una tradición de "hay que sudar" y "hay que frotar". Buena parte de lo que agrupamos aquí no es una enfermedad; es piel, y conviene saber qué se puede cambiar y qué no.

La celulitis está en la mayoría de las mujeres adultas y no es un problema de salud; las estrías son cicatrices y, como todas, no desaparecen; la queratosis pilaris — la piel "de gallina" de los brazos — es una variante frecuente que mejora con hidratación y empeora con el frotado. Decir esto de entrada ahorra mucho dinero y muchas rozaduras, y deja sitio para lo que sí se puede hacer.

Aquí explicamos qué hay detrás de cada una de estas cosas, qué mejora con constancia y qué es puro reclamo, por qué los granos de la espalda no se tratan como los de la cara, qué hacer con el sudor excesivo antes de resignarse, y cómo depilarse sin acabar con quemaduras ni foliculitis. Y, como en el resto de la revista, cuándo un bulto, una placa o una mancha del cuerpo se enseña en consulta en vez de tratarse en casa.