Episodio 3 · 11 de septiembre de 2026
Aloe vera de la planta
El remedio: gel de aloe vera recién cortado de la planta sobre la cara y las quemaduras
Vuelve de la playa con los hombros quemados, corta una penca del aloe de la terraza y se frota la pulpa entera. ¿Qué parte de la hoja calma y cuál irrita?
Las historias
Reescritas a partir de lo que nos contáis: varias historias en una, sin nombres y con los detalles cambiados.
La penca de la terraza, a las siete de la tarde
Vuelve de un día entero de playa con los hombros de color ladrillo. En casa hay una mata de aloe en la terraza desde antes de que naciera nadie de los que viven allí. Alguien corta una penca, la abre por la mitad y le pasa la pulpa entera por la espalda, sin quitarle el borde amarillo. El primer momento es bueno: frío, alivio, sensación de estar haciendo algo. Al día siguiente la quemadura sigue exactamente donde estaba y hay, además, picor y unas ronchas que antes no había. Supone que es la piel pelándose y repite dos veces más. Acaba enseñándoselo a un médico con dos problemas en lugar de uno: la quemadura, que se iba a curar sola de todos modos, y un eccema dibujado justo hasta donde llegó la hoja.
Un mes de hoja fresca cada noche
Quiere quitarse unas manchas antiguas de la mejilla sin gastarse un euro, y monta un ritual. Cada noche corta un trozo de hoja, se lo pasa por la cara y se acuesta con el gel puesto. La primera semana amanece tersa y brillante, y eso la anima. La segunda aparece la tirantez. La tercera, unas rojeces que ya no se van del todo y una crema de toda la vida que, de pronto, escuece al ponerla. Al mes lo deja porque no soporta ni el agua del grifo en la cara. Las manchas siguen donde estaban, y alrededor hay otras nuevas, más difusas, del color que deja una piel que lleva semanas irritándose todas las noches. Recuperar la calma le lleva bastante más que perderla.
La ampolla y la maceta del patio
Una quemadura de horno en el antebrazo, pequeña, con una ampolla que se rompe al segundo día. En casa recomiendan lo de siempre: aloe de la planta, que es natural. La hoja sale directa de la maceta del patio, con su tierra y su polvo, y se aplica sobre la piel abierta dos veces al día durante casi una semana. La zona no cierra. Cada mañana está algo más roja, duele más que la víspera y termina apareciendo un borde caliente alrededor. En urgencias nadie discute el aloe: lo que tratan es la infección que se ha instalado en una herida que había empezado limpia. La quemadura acaba tardando mucho más de lo que habría tardado sin ayuda, que es la ironía de todo el asunto.
Capítulos
- 0:00La penca sobre los hombros quemados
- 1:20Qué hay dentro de una hoja de aloe
- 3:20Quemaduras: qué va antes que el aloe
- 5:40Acné, manchas y arrugas
- 7:40Cuando el aloe irrita y el gel de bote
- 9:40El botiquín de la abuela
- 11:00Cuándo consultar
El veredicto
Una hoja de aloe tiene tres capas y solo interesa la de dentro. La corteza verde; debajo, una franja de látex amarillo con antraquinonas, como la aloína y la barbaloína, que irrita y sensibiliza; y en el centro el gel transparente, un 99 % agua. Al cortar una penca en casa se aplican las dos últimas a la vez, y ahí empieza más de una dermatitis de contacto de agosto. El gel en sí es un hidratante ligero y un calmante suave. En quemaduras superficiales, una revisión sistemática de 2007 con cuatro ensayos y 371 pacientes calculó unos 8,8 días menos de curación, aunque sus autores avisan de que no cabe una conclusión firme. Una revisión Cochrane de 2012 sobre heridas no encontró ensayos de calidad que respalden el aloe. En una quemadura, antes que el aloe va el agua: corriente y fresca, de 15 a 30 minutos, sin aceites ni cremas en ese rato. En la quemadura solar, duchas frescas, hidratante después, con aloe si se quiere, y un antiinflamatorio si duele: nada de eso la acorta. Para el acné el aloe acompaña: sumado a la tretinoína mejora el acné leve y moderado más que la tretinoína sola. Para manchas y arrugas no hay evidencia. Y sobre una ampolla rota, una hoja de la maceta añade tierra y microbios a una piel sin barrera. El aloe calma; no cura. Y de la hoja entera, el borde amarillo sobra.
Dra. Virginia Pérez Suárez · médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria · Nº colegiada PENDIENTE
Este episodio sale de las historias de agosto que se repiten cada año: una penca del aloe de la terraza, frotada con el borde amarillo incluido sobre unos hombros quemados, y al día siguiente picor y ronchas. En otra versión es un mes de hoja fresca cada noche para las manchas y una cara que ha acabado tirante y reactiva.
Las contamos mezcladas, sin nombres y con los detalles cambiados. Si probaste algo parecido, cuéntanoslo.
Fuentes
Ejerzo la medicina de forma privada y ofrezco servicios de medicina estética; quien me escucha debe saberlo. Lo que cuento aquí es información general y no sustituye la consulta con tu médico.