Quemaduras, heridas y cicatrices
Ante una quemadura o una herida todo el mundo actúa rápido, y casi siempre con lo primero que hay a mano en la cocina o en el botiquín de otra época. La pasta de dientes, la mantequilla o el aceite en una quemadura, y el agua oxigenada o el alcohol en una herida, son de los errores más extendidos y de los más fáciles de corregir.
La piel se cura sola cuando se le deja: la mayor parte de lo que hacemos en casa con una quemadura o una herida no acelera nada y a menudo lo retrasa. Lo que refresca no es la mantequilla, sino el agua; lo que desinfecta no es el escozor del alcohol; y una ampolla intacta es el mejor apósito que existe. Las curas correctas son aburridas, y por eso pierden frente a los remedios con historia.
En esta sección explicamos los primeros auxilios que sí funcionan para quemaduras leves, cortes y rozaduras, cómo distinguir la quemadura que se cura en casa de la que hay que enseñar, y qué pasa después: por qué unas heridas dejan cicatriz y otras no, qué se puede hacer con una cicatriz reciente y qué es puro marketing. Las quemaduras solares tienen su propio sitio en Protección solar, pero los principios son los mismos.