Tratamientos de estética en casa
Es la evolución del remedio casero — ya no es lo que hay en la cocina, sino lo que llega en un sobre de una tienda online. Rodillos de agujas, ácidos al 30 o al 70 por ciento, cremas aclarantes sin etiqueta y medicamentos con receta comprados sin ella. Es la sección donde las historias que nos llegan tienen peor final.
Un peeling o una sesión de microneedling son procedimientos médicos: se decide la concentración según la piel, se controla el tiempo, se neutraliza y se cuida después. Ese mismo producto aplicado en casa, con la instrucción de un vídeo, produce quemaduras, manchas que tardan meses en irse y cicatrices que ya no se van. Los rodillos de agujas se reutilizan sin esterilizar y siembran infecciones. Y las cremas "milagro" para aclarar la piel que se venden fuera de farmacia han sido retiradas repetidamente en España por contener corticoides, hidroquinona o mercurio.
Aquí explicamos qué hace cada uno de estos tratamientos cuando se hace bien, por qué la versión casera no es una versión barata sino otra cosa, qué medicamentos de piel exigen receta y por qué — la tretinoína, la isotretinoína, los corticoides potentes —, y qué señales indican que un tratamiento en casa se ha complicado y hay que ir a que lo vea alguien. No para asustar: para que quien vaya a hacerlo igualmente sepa exactamente qué está haciendo.