Saltar al contenido
Dra. Virginia Pérez Suárez

Episodio 1 · 16 de agosto de 2026

Aceite de oliva para tomar el sol

El remedio: aceite de oliva como bronceador

Aceite de la cocina antes de bajar a la playa y, por la noche, una espalda que no aguanta el respaldo del coche. ¿Qué SPF tiene el aceite de oliva?

Las historias

Reescritas a partir de lo que nos contáis: varias historias en una, sin nombres y con los detalles cambiados.

  • El sábado de julio en la piscina

    Bajaron a la piscina a mediodía con la sombrilla y una botella de aceite de la cocina. Se untaron por turnos los brazos y la espalda, porque así el color agarra antes. A media tarde ya se veía la diferencia: la piel brillante y un tono que en junio no tenían. Volvieron contentos. El problema llegó en el coche, cuando la espalda tocó el respaldo y hubo que conducir inclinado hacia delante. Por la noche, escalofríos y una camiseta que pesaba como una manta. Al día siguiente salieron las ampollas en los hombros, y con ellas el centro de salud, la crema que les mandaron y una semana durmiendo boca abajo.

  • Los antebrazos aliñados

    Alguien leyó que el aceite con unas gotas de limón dora antes y le pareció razonable: las dos cosas estaban en la cocina. Se lo pasó por los antebrazos antes de sentarse a comer en la terraza, un domingo de agosto, y se olvidó del asunto. A la mañana siguiente los brazos ardían y tenían un dibujo raro, como de chorretones, justo por donde había resbalado el zumo. La quemadura se fue en una semana. Las manchas no: se quedaron marrones, con la forma exacta de aquellos regueros, y seguían ahí en noviembre, cuando por fin lo preguntó en la consulta. Las había dado por manchas del sol. El sol solo había puesto la mitad.

  • La cataplasma de la vecina

    La espalda ya estaba quemada cuando entró en escena el vecindario. Primero, paños de vinagre, que quitan el calor. Luego, más aceite por encima, esta vez para hidratar. Después, yogur frío del que había en la nevera, extendido con la mano y dejado secar. Y al final, rodajas de tomate colocadas una a una sobre los hombros, como quien sigue una receta. El alivio duraba lo que duraba el frío: un rato y vuelta a empezar. Con el vinagre llegó el escozor; con el aceite, el calor que no acababa de salir. Con el yogur, una película que tiraba de la piel al despegarse y un olor difícil de explicar en el ascensor. Al tercer día, con las ampollas turbias, acabó pidiendo cita. Lo único que hacía falta desde el principio era agua fresca, hidratante y paciencia.

Capítulos

  • 0:00La historia que nos llega cada verano
  • 1:20De dónde viene el aceite en la playa
  • 2:50Qué SPF tiene el aceite de oliva
  • 5:20Por qué el moreno llega antes y no notas la quemadura
  • 8:20El botiquín de la abuela
  • 9:35Qué hacer en su lugar
  • 11:25Si ya te has quemado, y cuándo consultar

El veredicto

El aceite de oliva no lleva filtro ultravioleta: absorbe al menos cien veces menos radiación que un filtro solar comercial, y sobre la piel no hay casi nada que la frene. El factor que circula, alrededor de 8, sale de un trabajo de 2010 que midió los aceites diluidos en un espectrofotómetro. En 2021 otro equipo repitió la prueba con el método bien aplicado y midió además el factor sobre personas, con el procedimiento oficial: los aceites vegetales se quedaron entre 1,2 y 2,8, frente al 30 que se recomienda para la playa. Un aceite no se queda a medio camino de un fotoprotector: se queda en el punto de partida. Con aceite el moreno llega antes porque el daño llega antes, y porque quien se unta no reaplica nada ni se acuerda de la sombra: se queda más rato. El limón del aliño añade otra quemadura, la fitofotodermatitis, que sale al día siguiente y deja manchas que pueden durar meses. Y nadie nota que se está quemando, con aceite o sin él: el enrojecimiento tarda entre dos y seis horas en aparecer y alcanza su máximo entre las doce y las veinticuatro. Funciona lo aburrido: SPF 30 o más en cantidad suficiente, repetido cada dos o tres horas, sombra en las horas centrales, camiseta y gorra. Y si la quemadura ya está hecha, agua fresca, hidratante y analgésico; ni vinagre, ni tomate, ni yogur, ni más aceite.

Dra. Virginia Pérez Suárez · médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria · Nº colegiada PENDIENTE

Este episodio sale de las historias que nos llegan cada verano: aceite de la cocina antes de bajar a la playa, a veces aliñado con limón, y a veces también después, sobre la quemadura ya hecha. Las contamos mezcladas, sin nombres y con los detalles cambiados. Si probaste algo parecido, cuéntanoslo.

Fuentes

  1. Academia Española de Dermatología y Venereología, Fundación Piel Sana — Fotoprotección
  2. Photochemical & Photobiological Sciences — La eficacia fotoprotectora real de los aceites vegetales frente al UVB: estudios in vitro e in vivo (2021)
  3. Organización Mundial de la Salud — Radiación ultravioleta (nota descriptiva)
  4. American Academy of Dermatology — Cómo tratar una quemadura solar

Ejerzo la medicina de forma privada y ofrezco servicios de medicina estética; quien me escucha debe saberlo. Lo que cuento aquí es información general y no sustituye la consulta con tu médico.