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Dra. Virginia Pérez Suárez

Episodio 4 · 21 de septiembre de 2026

Limón y bicarbonato en la cara

El remedio: zumo de limón y bicarbonato para las manchas y los granos

Medio limón en los pómulos cada noche de julio y, en septiembre, más mancha que en junio. ¿Qué hacen el limón y el bicarbonato en la piel?

Las historias

Reescritas a partir de lo que nos contáis: varias historias en una, sin nombres y con los detalles cambiados.

  • El verano de la mancha del pómulo

    Volvió de un verano con una mancha difusa en el pómulo que le había salido durante el embarazo. Alguien le dijo que el limón aclaraba, así que en julio empezó a pasarse medio limón por la cara todas las noches, después de desmaquillarse, y a dejarlo secar antes de dormir. Los primeros días la piel se veía más luminosa: se estaba descamando, aunque eso ella no lo sabía. Siguió con la playa, con las terrazas y con el limón. En septiembre la mancha ocupaba más, tenía el borde más deshilachado y se había puesto de un tono más oscuro que el resto de la cara. Encima le habían salido dos manchitas nuevas sobre el labio. El limón había cumplido su parte del trato, pero del revés.

  • La pasta de bicarbonato de los domingos

    Un chico con puntos negros en la nariz leyó que el bicarbonato los sacaba y se montó una rutina. Una cucharada con agua hasta hacer pasta, dos minutos frotando en círculos, un par de domingos al mes. Al principio la piel quedaba suave y como pulida, y esa sensación engancha, así que pasó a hacerlo dos veces por semana. Al mes tenía la cara tirante todo el día, roja en las mejillas y con escozor al ponerse cualquier cosa, incluso la crema de siempre. Los puntos negros seguían en la nariz. Y las marcas de granos viejas, esas que ya se estaban yendo solas, habían vuelto a oscurecerse. Tardó bastante más en recuperar la piel de lo que había tardado en estropearla.

  • Limones en la terraza, playa por la tarde

    Una familia pasó una mañana de agosto exprimiendo limones en la terraza para la comida, y por la tarde bajaron a la playa. Al día siguiente la madre tenía las manos y los antebrazos irritados, con un dibujo de chorretones que no se parecía a ninguna quemadura de sol. Al tercer día habían salido ampollas siguiendo exactamente esas líneas, y acabaron en urgencias pensando en una alergia o en una picadura rara. Era la historia de siempre: zumo de cítrico sobre la piel y sol encima. Las ampollas se curaron en un par de semanas; el dibujo marrón que dejaron todavía se adivinaba en Navidad, más claro, con la forma exacta de aquel gesto de exprimir. En la huerta pasa lo mismo con el perejil, el apio y la higuera.

Capítulos

  • 0:00La historia que se repite cada verano
  • 1:30El limón: pH 2 y furocumarinas
  • 4:00Sol, ampollas y la mancha que queda
  • 6:00El bicarbonato, el manto ácido y los granos
  • 9:30El botiquín de la abuela
  • 11:00Qué aclara de verdad, y en cuánto tiempo
  • 13:00Cuándo consultar

El veredicto

El limón no aclara las manchas: las fabrica. Su zumo ronda un pH de 2, frente al 4,7 de una piel sana, así que irrita en cuanto se aplica. Y lleva furocumarinas, unas moléculas que la radiación ultravioleta activa dentro de la piel: con sol encima, lo que aparece entre las 24 y las 72 horas es una quemadura con ampollas y, cuando cura, una mancha marrón que dura meses. El bicarbonato hace el daño por el otro extremo, con un pH de entre 8 y 9. Alcaliniza la superficie, activa las enzimas que deshacen la unión entre las células del estrato córneo (en el laboratorio se mide en menos de veinte minutos) y deja la piel seca, permeable y sin el manto ácido que la defiende. Encima raspa. En los granos no ayuda ninguno de los dos, porque el folículo taponado está por debajo y arriba solo queda irritación. Ese es el círculo del remedio: se aplica algo para quitar una mancha, ese algo irrita, y la irritación deja otra mancha encima de la primera. Aclarar una mancha se puede, pero es lento y aburrido: fotoprotector todos los días, ácido azelaico, niacinamida, vitamina C o retinoides, y dos o tres meses antes de juzgar nada. Y una mancha que crece o cambia de color no se trata en casa: se enseña.

Dra. Virginia Pérez Suárez · médica especialista en Medicina Familiar y Comunitaria · Nº colegiada PENDIENTE

Este episodio sale de dos historias que vuelven cada verano: la de quien se pasa medio limón por los pómulos todas las noches para aclarar una mancha y en septiembre la tiene más grande, y la de quien frota bicarbonato dos veces por semana y acaba con la cara tirante y roja. Las contamos mezcladas, sin nombres y con los detalles cambiados.

Si probaste algo parecido, cuéntanoslo.

Fuentes

  1. Academia Española de Dermatología y Venereología, Fundación Piel Sana — Cloasma o melasma
  2. MedlinePlus en español — Melasma
  3. Revista Clínica de Medicina de Familia — Fitofotodermatosis: el peligro del sol y las plantas (2024)
  4. DermNet — Hiperpigmentación postinflamatoria

Ejerzo la medicina de forma privada y ofrezco servicios de medicina estética; quien me escucha debe saberlo. Lo que cuento aquí es información general y no sustituye la consulta con tu médico.